viernes, agosto 07, 2009

Hasta pronto

El almanaque se encargará del resto, el 17 de agosto queda a la vuelta de la esquina. A las ganas se le sumaron los pasaportes y el pasaje. La travesía se alejó de ese "sueño", "deseo", "anhelo"; es una realidad palpable en lo absoluto. Gracias a Dios, de momento, comienza bien. Suena tentador. Entusiasma, aunque no es sencillo armar las valijas.

Partir con cuentas pendientes sería de poco caballero, un sinónimo de escaparse, y eso, jamás. Conviene quitar las piedras del camino, evitando así tropezar con ellas en la siguiente vuelta dentro de este círculo vicioso en el cual hemos transformado a la vida. Volveremos a pasar, siempre estamos volviendo.

Basta de divagues, qué tanto, carajo. Tamaña felicidad mutó a miedo, así de sencillo. La isla paradisíaca con arenas blancas y aguas transparentes perdía por goleada con la comparación del calor del hogar, a veces caliente en exceso. Renunciar y partir, ausentarse del día a día, alejarse de los sentimientos; esos que hasta ayer ni pensaba reconocer. Uff, durísimo.

Pues bien, ustedes tampoco aportaron a la empresa. Son personas admirables, entrañables; hermosas. Los quiero, demasiado. Los adoraría cuanto dure la eternidad. Daría todo a cambio de su felicidad. Continuamente elijo sus palabras, sus aromas, sus gestos y sonrisas. Alto ahí. Ni se te ocurra acercarte, ladra el bulldog. ¿Un abrazo? Gracias, paso.
-¡Pelotudo! ¿Cómo pudiste? Nota al margen, con el correr de los años me hice acreedor de un considerable grado de locura; incluso hablo solo. Sabrán disculpar.

Intentemos volver. Les explicaba, o por los menos quise hacerlo, cuánto me significan pese a no demostrarlo. Cuesta, y lo lamento. Créanme. Contengo -vaya uno a saber por qué- esas ganas, por momentos intolerables, de ser afectuoso. Volvería a la primaria sólo para aprender a dar un fuerte abrazo, sentido, de corazón.

La culpa no es mía, claro, soy argentino. Es de aquellos desconocedores del sentido de las palabras. "Te amo", se regalan por doquier. ¿"Te amo"? ¡Irrespetuosos! si supieran que querer significa demasiado…

En fin, permítanme decirle cuánto los quiero. Sí, recién ahora, al cabo de 22 años me siento capaz de escribirlo (quizás se los diga en la fiesta de los 50, je). Todavía estoy pero los extraño. Sorprende semejante cariño. Alegra, entristece.

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