miércoles, agosto 19, 2009

Mallorca I

¡Hola paraíso!, pensé apenas ese monstruoso bicho metálico surfeaba las últimas nubes que ocultaban una de las primeras y hermosas calas. Miles de metros y apenas ocho minutos separaban los pies de la tierra, instantes capaces de desesperar a un simple mortal en busca de vaya uno a saber qué.

Superé los miedos y mantuve abierta la ventanilla, entera. En forma unánime aplaudimos al piloto apenas aterrizamos. Era hora de bajar y empezar a sembrar.
Apenas el árbitro pitó el comienzo del partido, el equipo salió a investigar al rival sumido en un intenso respeto. Con los bultos prolijamente acomodados en el carrito me arrimé hasta el servicial puesto de información donde, al cabo de varios minutos, la empleada se dignó a balbucear: “Bienvenido a Mallorca”.

Mapas y listados de hostales en mano, le regalé mi presencia al teléfono público. “Todo completo”, repetían una y otra y otra vez las distintas voces del auricular. Gracias a Dios hay crisis, qué si no. Ante la desesperante situación, doblé a la derecha porque así lo quiso el azar. Dicen que dicen, la izquierda refleja el pasado mientras que lo diestro supone el porvenir. Entonces, nada de Plaza España, Catedral o centro de Palma, Son Veri sonaba tentador.

Averigüé cómo llegar, crucé a la parada del colectivo y conocí a una linda colombiana que habla hasta por los codos. Es bióloga, vive en Madrid y se vino de vacaciones. Le sobra plata, le falta alegría. Su mirada es triste, igual que las dos novelas que ha publicado. Convivimos. En un principio me ofreció dejar mis valijas en su habitación mientras consiguiera una propia en un precio interesante. Al cabo, el viaje nos convenció de rentar una con cama doble. Así estaremos hasta el 23. Pensión completa, agua caliente y pileta. El hotel no será la gran cosa pero el ambiente vale la pena. Gente de Alemania, Inglaterra y Francia en su mayoría, bastantes oportunidades de conocer cosas nuevas.

Caminamos a orillas del mediterráneo durante varios kilómetros (donde nos encontramos es un símil Punta Mogotes, asquerosamente más top). Recorrimos los quince balnearios entre Arnold’s Schwazeneger’s con pantaletas y lindas rubias de ojos claros en topless.

Esta mañana madrugamos, incluso a las 10 estábamos de nuevo en el mismo lugar. Tomamos sol, y sangría. Dejamos huellas otra vez sobre la arena y estuvimos a punto de comprar una colchoneta pero desistimos de la idea desconociendo los motivos. Prometimos, tal vez, hacerlo a la tarde. Hermosa postal, capaz de aburrir tras conocerla.

No pareciera ser el lugar indicado para crecer como uno quiere. La gente de aquí no presenta las heridas en búsqueda. Esas marcas imborrables que ayuden a formar una persona. Al menos hasta ahora, cuando deje de portarme como un turista veremos. Intuyo que ese día es mañana. Pasar tantas horas culo pa’ arriba en la paya aburre, aburguesa. Si al menos jugaran al fútbol. Ni saben lo que es el tejo.

Entre tanta frivolidad el tiempo escasea para cosas de verdad. Bajan del avión y se dirigen a rentar un automóvil en forma automática. No bajan de un Bmw convertible o un Mini Cooper descapotable. De ahí, al hotel. Luego la playa rociada de cerveza o bebida blanca en cantidad necesaria. Salchichas para el almuerzo. A solearse por segunda oportunidad en el día. Por las noches sólo se aturden en alcohol al compás de una música electrónica detestable. Hacen coreografías de a cientos. Al día siguiente todo comienza a empezar.

Los dejo, acaban de hospedarse en el hotel cuatro joviales italianas, y bajaron a la pileta. Basta de almuerzo y letras, el deber llama a la puerta.

2 comentarios:

  1. Que ganas de aburquesarme culo para arriba en una playa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! jajaja te odio

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  2. tipicamente germanesco o kampisiano!jajajaaaaaa...

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